Durante el pasado mes de abril tuvimos la oportunidad de participar en el programa internacional «All Cultures, All Rights, All People», un proyecto de Erasmus+ que reunió en en Centro de Desarrollo Rural (CDR) Carrión de los Condes a profesionales del ámbito juvenil procedentes de distintos países. A lo largo de varios días compartimos experiencias, metodologías y herramientas para seguir construyendo comunidades más inclusivas, donde todas las personas tengan cabida, independientemente de su origen.
Uno de los momentos más enriquecedores de la semana fue la participación de nuestro grupo de jóvenes en una actividad lúdica diseñada para reflexionar sobre las dificultades que puede encontrar una persona cuando migra a otro país. A través de un juego, los participantes experimentaron algunos de los obstáculos, incertidumbres y barreras que afrontan quienes comienzan una nueva vida lejos de su hogar.
Más allá de la diversión, la actividad permitió abrir un espacio de diálogo sobre la empatía, la acogida y la importancia de construir entornos donde todas las personas se sientan parte de la comunidad.
La programación semanal incluyó diferentes actividades y visitas que permitieron a los participantes conocer el territorio y profundizar en la situación de las personas migrantes que lo habitan. Asimismo, pudieron conocer con otros usuarios del CDR, como el grupo de personas mayores del comedor de Carrión de los Condes, con quienes compartieron mesa y realizaron un taller de bordado sobre fotografía para reflexionar sobre el proceso migratorio. Con el grupo de personas con discapacidad de la fundación BRIAN, grabaron un episodio del programa de radio «La fiesta de los locos».
El color de nuestra piel
Otro de los talleres que desarrollamos durante esta formación fue «El color de nuestra piel», una actividad que invitaba a cuestionar estereotipos y prejuicios.
Aunque la guía Pantone recoge hasta 138 tonos distintos de piel, pronto descubrimos que ninguna clasificación puede reflejar la enorme diversidad que existe entre las personas. Cada participante creó su propio «color carne», comprobando que no hay dos tonos exactamente iguales y que la diversidad forma parte de nuestra identidad.
Fue una forma sencilla, pero muy visual, de reflexionar sobre cómo muchas veces utilizamos categorías demasiado rígidas para describir una realidad mucho más rica y compleja. Porque no existen colores «normales» o «correctos»: existen personas únicas y diferentes.
Este taller fue diseñado y dinamizado conjuntamente con el grupo internacional de trabajadores y trabajadoras juveniles que participó en el curso de formación, demostrando cómo el intercambio de conocimientos entre profesionales puede dar lugar a nuevas herramientas educativas para trabajar la inclusión.
Compartir también es aprender
La formación concluyó con una cena internacional en la que cada delegación preparó platos típicos de su país. Ucrania, Bulgaria, Lituania, Grecia y Francia estuvieron representadas en una mesa llena de sabores, conversaciones y descubrimientos.
Más allá de la gastronomía, fue una oportunidad para seguir conociéndonos desde la cercanía, compartir costumbres y comprobar que, aunque nuestras culturas sean diferentes, existen muchos más puntos en común de los que imaginamos.
Una experiencia que continúa
Este curso ha sido mucho más que una formación. Ha supuesto un espacio para intercambiar buenas prácticas, generar nuevas ideas y fortalecer una red de profesionales comprometidos con la igualdad de oportunidades, la inclusión y el respeto a la diversidad.
Las actividades desarrolladas durante estos días seguirán formando parte de nuestro trabajo diario con jóvenes y con personas migrantes del medio rural, ayudándonos a crear espacios donde todas las personas puedan sentirse acogidas y valoradas.
Desde el CDR Carrión de los Condes queremos agradecer a todas las personas participantes su implicación, generosidad y entusiasmo. Ha sido una experiencia profundamente humana que nos recuerda que la mejor forma de derribar prejuicios es encontrarnos, escucharnos y aprender unas de otras.
Un proyecto posible gracias al apoyo de la Unión Europea y de la Junta de Castilla y León
Este proyecto se desarrolló en el marco del programa Erasmus+ y ha sido cofinanciado por la Unión Europea.
Además, algunas de las actividades realizadas se enmarcan dentro del programa «Crecer en población y en solidaridad», un programa de acompañamiento a personas inmigrantes del medio rural para favorecer su acogida e integración sociolaboral y educativa en pequeños municipios, promovido por COCEDER y financiado por la Junta de Castilla y León con cargo al 0,7 % de otros fines de interés social autonómico.