Se ha publicado el informe de resultados del programa “Miradas Diversas para construir Comunidades Acogedoras”, un hito que marca el cierre de una iniciativa que perseguía reforzar la inclusión y la convivencia intercultural en el medio rural. La publicación de este documento permite ahora conocer, de manera sistematizada, el impacto de las acciones.

Se trata de un programa promovido por COCEDER y subvencionado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, con la cofinanciación de la Unión Europea a través del Programa FSE+ de Inclusión Social, Garantía Infantil y Lucha contra la Pobreza (2021ES05SFPR003), en el que la Secretaría de Estado de Migraciones actúa como organismo intermedio.

El proceso de análisis y evaluación ha contado con la participación de varios centros de desarrollo rural asociados a COCEDER en diferentes comunidades autónomas: en Castilla y León, el CDR Carrión de los Condes (Palencia), el CDR AFA Bierzo (León), el CDR Carrión y Ucieza (Palencia) y el CDR El Sequillo (Valladolid); en Castilla-La Mancha, el CDR Las Espigas (Cuenca); en Aragón, el CDR Asociación Cultural Grío (Zaragoza); y en Extremadura, el CDR Cerujovi (Badajoz). Todos ellos han acompañado la implementación de las formaciones y han contribuido a la recogida y análisis de los datos.

Contexto y objetivos del informe

El informe recoge los resultados de las acciones formativas desarrolladas durante 2025, dirigidas a profesionales del medio rural de cuatro ámbitos clave: educación, sanidad, tercer sector y servicios sociales, y administración pública. Las formaciones han abordado la integración de las personas migrantes desde una perspectiva integral, trabajando la atención a la diversidad cultural y lingüística, el acceso equitativo a los servicios, la igualdad de trato y la no discriminación, así como la prevención del racismo y del discurso de odio en los distintos contextos profesionales.

Todas las acciones formativas han compartido una estructura común basada en dos módulos de dos horas —uno de contenidos generales y otro específico para cada ámbito de intervención— y se han desarrollado desde un enfoque transversal de género. Este planteamiento ha permitido adaptar los contenidos a la realidad del ejercicio profesional en el medio rural, incorporando la perspectiva de derechos y teniendo en cuenta las desigualdades y necesidades diferenciadas de mujeres y hombres.

 

Principales conclusiones

El análisis conjunto de las cuatro áreas muestra que la acción formativa ha tenido un impacto positivo en el personal participante. Se observan mejoras en las actitudes y en la disposición hacia la inclusión de las personas migrantes y la atención a la diversidad en todos los ámbitos profesionales.

De manera transversal, la formación ha contribuido a una mayor identificación y conciencia crítica sobre los prejuicios, estereotipos y prácticas de racismo institucional que influyen en el ejercicio profesional. Aunque en muchos casos existía una sensibilización previa, el proceso formativo ha permitido afianzar una comprensión más ajustada de la diversidad cultural y social, reforzando enfoques basados en derechos.

No obstante, el informe también señala que estos avances, aun siendo relevantes, necesitan ser consolidados en el tiempo, ya que la ausencia de acciones de refuerzo y seguimiento podría limitar la estabilidad de los cambios observados.

 

Recomendaciones de futuro

Entre las principales recomendaciones, el informe subraya la necesidad de dar continuidad a las acciones formativas, reforzando su orientación práctica y su vinculación con situaciones reales del desempeño profesional. Asimismo, se considera prioritario revisar y fortalecer las guías y protocolos institucionales frente a la discriminación, garantizando que sean claros, accesibles y conocidos por todo el personal.

También se recomienda seguir trabajando sobre los prejuicios y estereotipos que persisten en determinados contextos profesionales, desde la evidencia, la reflexión crítica y el conocimiento directo de experiencias de personas migrantes. Además, se destaca la importancia de mejorar la accesibilidad y la comunicación intercultural en los servicios, mediante recursos de interpretación, traducción y adaptación de los canales de comunicación.

Por último, el informe plantea la conveniencia de optimizar los sistemas de evaluación de las formaciones, incorporando herramientas que permitan medir con mayor precisión los cambios en actitudes, conocimientos y prácticas profesionales, para orientar de forma más eficaz futuras intervenciones.

La publicación de este informe supone, en definitiva, un paso clave para valorar el impacto del programa y seguir avanzando en la construcción de comunidades rurales más inclusivas, acogedoras y cohesionadas.

 

 

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